La atención a personas con distintos grados de dependencia exige gestionar situaciones complejas, prevenir riesgos laborales y mantener la calma en entornos de gran presión asistencial. Cuando a estas demandas se suman la escasez de recursos y el desgaste acumulado, pueden aparecer estrés, agotamiento profesional o la sensación de no disponer de herramientas suficientes. Por eso, cuidar a quienes cuidan no es un complemento: es una condición necesaria para ofrecer una atención segura y de calidad.
El 7 de septiembre hemos contado con David, formador de EMOTIO, para instruirnos en este ámbito.


