Tras finalizar la fase de limpieza, nuestro Programa Experiencial de Empleo y Formación ha dado un paso muy importante: hemos comenzado a trabajar en residencias de mayores, acercándonos de forma directa al ámbito sociosanitario y a la realidad diaria de la atención a personas en situación de dependencia.
Esta nueva etapa está siendo especialmente significativa para nosotras, las alumnas trabajadoras: es el momento de aprender de los profesionales, demostrar implicación, sensibilidad y capacidad de adaptación.
Nuestra participación en los centros nos permite poner en práctica los conocimientos adquiridos, observar de cerca el funcionamiento de los equipos profesionales y comprender la importancia del cuidado, el acompañamiento y el respeto a la autonomía de las personas mayores.
En las residencias estamos viviendo experiencias formativas muy valiosas, en las que cada tarea, cada gesto y cada contacto con las personas usuarias se convierte en una oportunidad de aprendizaje. Además de adquirir competencias técnicas, estamos reforzando habilidades humanas esenciales como la empatía, la escucha, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Este primer contacto con el mundo sociosanitario nos confirma el valor de la formación práctica y nos ayuda a sentirnos protagonistas de nuestro propio proceso de crecimiento profesional y personal. Con esfuerzo, compromiso e ilusión, seguimos avanzando hacia nuevas oportunidades de empleo en un sector en el que la calidad humana es tan importante como la preparación profesional.




